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06 abril, 2011

Gigante azul



El horizonte se tiñe de celeste; el verde, el blanco y el azul; se juntan y funden, en un sólo color. Los límites y las fronteras no te importan, porque llegás a todos los continentes; sin visa, sin pasaportes, y aunque con distintos nombres, eres el mismo, eres único y majestuoso.

Das vida a peces, y alimentas a las gaviotas...
Las palmeras dibujan la orilla, y danzan al ritmo de la brisa que refresca los cuerpos ardientes postrados fieles al sol.
La arena, princesa sublime que invade todo a su paso, mientras viaja de aquí para allá, mientras se moja y se seca; mientras tus olas la llevan; la traen, y le dan mil una formas, formas que adornan tu belleza, belleza que brilla como diamante al sol, como estrella en la noche.

Tu grandeza, no solo se ve, también se siente, también se huele...

Hueles a coco y a vainilla, hueles a libertad que invita a compartir la paz, que llega, cuando la luz te abandona, cuando el sol matiza el cielo de rojo, y se despide, para dar paso a la oscuridad que te acaricia, y te silencia.
Parece que duermes, pero las olas te delatan, descubren tu belleza incansable, tu belleza que no solo ve; belleza que siempre se escucha…

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