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18 abril, 2011

Tu basura es tuya, es tú responsabilidad, y debe ir a los basureros no a las playas

Aprovechando, que el astro rey está haciendo de las suyas, calentando las mañanas de Playa Potrero, en  Guanacaste; me fui a caminar; y claro, la belleza de la costa inspira a cualquiera a hacer ejercicio, pero tengo que confesarles, que es realmente deprimente ver que siendo hoy, 18 de abril, el primer día de la semana santa, la playa ya está, sumergida en botellas y bolsas plásticas; botellas de vidrio, vasos, empaques y cualquier otro tipo de basura, que alguna persona desconsiderada y poco  consciente del daño que le hace a nuestras playas, se le ocurra tirar.
No vamos a omitir que los locales también tienen su cuota de culpa por que no están absueltos y también tiran basura, pero es notable que cuando nos llenamos de turistas la cosa se pone diez veces peor.

Así que para fabricar un poco de consciencia y refrescar la memoria, abajo anoto algunos datos, para que recordemos cuantos años duran ciertos desechos en descomponerse.  


10 años 
Ese es el tiempo que tarda la naturaleza en transformar una lata de refresco o de cerveza al estado de óxido de hierro. Por lo general, las latas tienen 210 micrones (Micrón, medida de longitud que equivale a la millonésima (10-6) parte del metro) de espesor de acero recubierto de barniz y de estaño. Osea, que  hacen falta mucha lluvia y humedad para que el óxido la cubra totalmente.


100 a 1.000 años 

Las botellas de plástico son las más rebeldes a la hora de transformarse. Al aire libre pierden su tonicidad, se fragmentan y se dispersan. Enterradas, duran más. La mayoría está hecha de tereftalato de polietileno (PETE), un material duro de pelar: los microorganismos no tienen mecanismos para atacarlos.


1.000 años 
Los vasos desechables de polipropileno contaminan menos que los de poliestireno -material de las cajitas de huevos-. Pero también tardan en transformarse. El plástico queda reducido a moléculas sintéticas; invisibles pero siempre presentes.


300 años 

La mayoría de las muñecas son de plástico, de los que más tardan en desintegrarse. Los rayos ultravioletas del Sol sólo logran dividirlo en moléculas pequeñas. Ese proceso puede durar cientos de años, pero desaparecen de la faz de la Tierra.



1 a 2 años 

Bajo los rayos del Sol, una colilla de cigarro puede demorar hasta dos años en desaparecer. El filtro es de acetato de celulosa y las bacterias del suelo, acostumbradas a combatir materia orgánica, no pueden atacarla de entrada. Si cae en el agua, la desintegración es más rápida, pero más contaminante


3 a 4 meses 

Los "tickets" de autobús u otros medios de transporte deben ser los objetos que más se tiran en todo lado. La lluvia, el sol y el viento los afectan antes de ser presas de bacterias o de hongos del suelo. 


4.000 años 

La botella de vidrio, en cualquiera de sus formatos, es un objeto muy resistente. Aunque es frágil porque con una simple caída puede quebrarse, para los componentes naturales del suelo es una tarea titánica transformarla. Formada por arena y carbonatos de sodio y de calcio, es reciclable en un 100%.


30 años 

Los envases tetra-brik no son tan tóxicos como uno imagina. En realidad, el 75 % de su estructura es de a (celulosa), el 20 de polietileno puro de baja densidad y el 5 por ciento de aluminio. Lo que tarda más en degradarse es el aluminio. La celulosa, si está al aire libre, desaparece en poco más de 1 año.


Más de 1.000 años 
Las baterías y sus componentes son altamente contaminantes y no se degradan. La mayoría tienen mercurio, pero otras también pueden tener cromo, arsénico, plomo o cadmio. Pueden empezar a descomponerse después de 50 años al aire libre. Pero permanecen como agentes nocivos.



150 años 
Las bolsas de plástico, por causa de su mínimo espesor, pueden transformarse más rápido que una botella de ese material. Las bolsitas, en realidad, están hechas de polietileno de baja densidad. La naturaleza suele entablar una “batalla” dura contra ese elemento. Y por lo general, pierde.


1 año 

El papel, compuesto básicamente por celulosa, no le da mayores problemas a la naturaleza para integrar sus componentes al suelo. Si queda tirado sobre tierra y le toca un invierno lluvioso, no tarda en degradarse. Lo ideal, de todos modos, es reciclarlo para evitar que se sigan talando árboles para su fabricación.


Más de 100 años 

Los corchos de plástico están hechos de polipropileno, el mismo material de las pajitas y envases de yogur. Se puede reciclar más fácil que las botellas de agua mineral (que son de PVC, cloruro de polivinilo) y las que son de PETE (tereftalato de polietileno).


30 años 

La aleación metálica que forma las tapitas de botellas o chapas, puede parecer candidata a una degradación rápida porque tiene poco espesor. Pero no es así. Primero se oxidan y poco a poco su parte de acero va perdiendo resistencia hasta dispersarse.


100 años 
De acero y plástico, los encendedores se toman su tiempo para convertirse en otra cosa. El acero, expuesto al aire libre, comienza a dañarse y enmohecerse levemente después de 10 años. El plástico, en ese tiempo, ni pierde el color.


Esta foto es meramente ilustrativa, pero real, y, si no, quieres ver nuestras playas así, poné tú basura en el lugar que corresponde.

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